No quise ser invierno en tu verano,
ni el viento que enreda tu pelo.
Perdona si mi abrazo duró más de lo debido,
si no supe extinguir este incendio en mi pecho.
Nos miramos como animales extraños.
Tu nombre no era porvenir, sino campo de batalla.
Yo te acechaba, incluso en los años más ciegos
superponía nuestras sombras para ser una.
Hicimos el amor más pornográfico,
pero el amor no nos hizo a nosotros.
Entre contorsiones y caricias sin tiempo
la noche engulló todo.
Ya no somos refugio ni desato tormentas
en tu piel.
Tanto frío y tanta lluvia
apaciguaron la fiebre de tus muslos.
(Des)cuidarnos fue la peor manera de acabar
esta huida imposible.
Si hubiéramos sido Nicolas Cage y Laura Dern,
si por un momento tú y yo…
Hoy celebro trascenderte en estas líneas.
Como un telépata, predecir tus emociones,
comprender tus ausencias. Ser sin estar.
Como si te hablara a besos al oído.
Añadir comentario
Comentarios
Precioso, y me encanta la referencia a Corazón salvaje. Gracias por compartir.
¡Gracias por comentar, Daniel! Efectivamente, Corazón salvaje es una película de culto que me apetecía reflejar como trasfondo del poema. Un saludo, y te animo a seguir opinando sobre los contenidos del blog.