Observo ahora, inmóvil,
los restos de nosotros.
Tu espalda sin mis manos
se parece a cualquier otra.
Te vistes en silencio, la habitación
en penumbra nos hace más pesados
y ajenos. Nos difumina.
Atrás hubo otro tiempo de caricias
tras el sexo, pero lo hemos perdido.
Y tú solo vuelves, y yo no me voy
de esta cama, amar o arder
es la consigna aprendida.
Como si existieras.
Como si fuéramos.
Como si todo.
Los mapas te dibujan isla
pero solo alcanzo a ver pared.
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